Aunque han pasado las primeras semanas de la emergencia, para miles de familias en Colombia la recuperación apenas comienza. El terremoto dejó un panorama de dolor, incertidumbre y preocupación en diferentes regiones del país.
Cerca de 400 personas habrían perdido la vida, mientras continúan las labores de búsqueda de personas desaparecidas. También se reportan numerosos heridos y familias que quedaron sin vivienda después de perderlo todo.
En Pereira, las autoridades y organismos de emergencia trabajan para recuperar espacios que permitan a las familias afectadas encontrar nuevamente un lugar donde vivir. La ciudad continúa enfrentando dificultades mientras avanza la atención de la emergencia y la recuperación de la infraestructura.
En Manizales, uno de los principales esfuerzos está concentrado en la recuperación de la carrera 23, con el propósito de restablecer la movilidad y permitir la reactivación del comercio. El aeropuerto ya opera con normalidad, lo que facilita la conexión de la ciudad y el traslado de personas y recursos.
Sin embargo, el miedo permanece entre los habitantes. En Manizales muchas personas continúan asustadas y el terremoto sigue siendo el principal tema de conversación, mientras se evalúan los daños y se intenta recuperar poco a poco la normalidad.
En Cali también crece la incertidumbre ante las pérdidas humanas y materiales provocadas por la emergencia. Una situación similar se vive en el Chocó, donde las comunidades afectadas esperan apoyo y soluciones para superar las consecuencias del desastre.
Ahora, más allá de las cifras, el reto es ayudar a las familias que lo perdieron todo, recuperar las viviendas y la infraestructura afectada y brindar acompañamiento a quienes todavía viven con miedo después de la tragedia.
Colombia comienza una larga etapa de recuperación. Para muchas familias, volver a la normalidad no será cuestión de días, sino de un proceso que requerirá solidaridad, apoyo institucional y acompañamiento durante los próximos meses.
