En los últimos días ha tomado fuerza el debate sobre la posible eliminación de peajes en el eje cafetero, especialmente en el corredor Pereira – Manizales, una vía estratégica para la movilidad, el comercio y el desarrollo regional. La discusión surge luego de que el Gobierno Nacional anunciara la eliminación de siete peajes en diferentes zonas del país, como parte de una revisión a los contratos de concesión vial.
En este contexto, también se ha planteado la posibilidad de no renovar el contrato de la concesión Autopistas del Café, lo que ha despertado expectativas entre ciudadanos, transportadores y sectores productivos de la región. Durante años, este contrato ha sido motivo de protestas, denuncias y marchas, en las que los usuarios expresan su inconformidad con los altos costos de los peajes, considerados una carga económica que afecta el bolsillo de los habitantes y frena el crecimiento de las regiones cafeteras.
Sin embargo, el debate no es unánime. Mientras muchos celebran la idea de eliminar algunos peajes, otros ciudadanos y expertos se preguntan: ¿quién se encargará del mantenimiento y la operación de esta importante vía si la concesión no continúa? La preocupación gira en torno a la sostenibilidad de la infraestructura, la seguridad vial y la calidad del corredor sin un operador claro.
Entre las propuestas que han surgido, varios sectores coinciden en que no es necesario eliminar todos los peajes. Plantean que un solo peaje entre Pereira y Manizales sería suficiente, y que, en cambio, entre Palestina, Chinchiná y Manizales no debería existir ningún cobro. Además, se insiste en la necesidad de una reducción significativa en las tarifas, argumentando que los precios actuales son elevados y afectan directamente la competitividad, el turismo y el transporte de productos agrícolas.
El futuro de los peajes en el eje cafetero sigue siendo incierto, pero el mensaje ciudadano es claro: se requieren decisiones equilibradas, que permitan aliviar la carga económica de los usuarios sin poner en riesgo el mantenimiento de una vía fundamental para el corazón cafetero de Colombia.
Por ahora, la expectativa está puesta en las determinaciones que tome el Gobierno Nacional y en si, finalmente, Pereira y Manizales podrían convertirse en un corredor con menos peajes y mayores oportunidades de desarrollo.
